Elegiremos una mesa de efectivo en vivo. Los motivos son los mismos que se esgrimieron a propósito de la psicología en el póker: básicamente su riqueza, el póker de competencia es más rígido.
En esta mesa hay un jugador, a nuestra derecha, que en la última hora recuerdan haberlo visto participaren cinco ocasiones. En las cinco entró mandando. Tres desde posición temprana y dos desde el pie. En dos oportunidades, con juego, casi se duplica. En una tercera aposté tras el flop, pero foldeó cuando le reviraron. Y finalmente, en las dos que empujó desde el pie, no lo vieron.
2. Generalizar
Una vez que se ha acumulado la suficiente cantidad de evidencia, se está en condiciones de generalizar. El monto exacto de información para encasillar que dé apoyo a una decisión va a quedar sujeto al lugar y el momento de lo que estén jugando.
Si se encuentran jugando un torneo con una pila inicial de $10.000 y ciegos que se incrementan cada media hora, exigirán un caudal mucho más vasto de información para poner todas las fichas en riesgo, que si en el torneo en cuestión la pila de comienzo fuera de $800 y los tiempos de 5 minutos. En este último, no pueden darse el lujo de esperar eterna mente y armar un gran legajo del jugador con el que les toque cruzarse. Los tiempos apremian. Es menester decidir rápido; si no, se los llevan los ciegos que suben a tasas chinas.


