
El después refiere, principalmente, al patrón de apuestas. El desarrollo de una mano está regido por principios lógicos cuyo aglutinador son las apuestas.
Cuando recién conocen a una persona es probable que reciban comentarios de alguien que ya tuvo trato o ella misma les diga cómo es. En uno u otro caso, se trata de palabras que es de lo que están formadas las opiniones. Pero, una persona sensata recién podrá emitir una opinión fundada cuando haya visto a la otra actuar. Lo que una persona dice o lo que Los demás dicen de ella es importantes pero lo definitivo son las acciones.
Lo mismo sucede en el póker. Un jugador puede venir precedido por opiniones ajenas o datos que creemos entrever de su personalidad a través del lenguaje corporal y la impresión que nos haya causado. Todo eso está muy bien. Pero así como las personas no son lo que nos dicen, sino lo que hacen, en el póker los jugadores no son lo que parecen sino lo que efectivamente hacen; lO expresan a través de sus acciones: Las apuestas. Tan fidedigna es la comparación que cuando a un jugador le toca el turno, se dice que le han llegado las acciones.


